Era una tarde de verano. Hacía calor pero no tanto, es que acá el calor es diferente. Silencio de siesta; el Tata y Ale nos visitan. Están de vacaciones recorriendo los paisajes sureños. Salimos. Cámara en mano, el Tata nos sorprende en ese instante fotográfico. Gracias Tatín!


No hay comentarios:

Publicar un comentario